*-Gora

TÉRMICA SENSACIÓN (por Máximo L. Dárdano)



A pesar de aquel calor,
que era más propio del verano,
cuando llegaba fecha de pagos
a cobrar iba cada anciano.

El ómnibus estaba completo,
y ya doblando en Tristán Narvaja,
se levantaron los viejitos
para bajar allí en la Caja.

Parecía que habían sentido
un deseo compulsivo,
por tirarse contra la puerta
y así huir del colectivo.

Si se pasaba de parada
tendría que caminar mucho,
así que se apretó contra la otra gente
a pesar de aquel calducho.

No tenía para a dónde agarrar,
lo empujaban de allá y de acá,
cuando quiso acordar
sintió un abrazo desde atrás!

Vio pasar una mano al costado
que se le metió en un bolsillo trasero,
y le sacó la cartera de al lado,
ahí se dio cuenta que era un ratero!

Al querer dar la voz de alarma
fue entonces que lo sintió:
como una helada serpiente
la espalda le recorrió.

"Cuchillo o revólver fino"
fue en lo único que pensó!
Si se hacía el gran fornido
ni sabrían qué le pasó!

Sintió un olor acre profundo,
y con vergüenza comprendió,
que no era sólo sudor
lo que le empapaba el pantalón.

Apretando los labios con fuerza,
y con mucha frustración,
hizo todo lo que pudo
y en silencio descendió.

Esforzándose por moverse,
porque la impotencia le pegó,
con aquel pánico y pena
hasta su casa llegó.

Entró y con  varias cerraduras
a la puerta la trancó.
Pucha!...que estaba muy dura,
la "térmica sensación"!

KUTRAL (por Máximo L. Dárdano)



“Kutral… kutral…!!!” era lo que aquel niño nativo, que vendía baratijas al costado de la ruta - allá en la Patagonia - le había gritado horrorizado cuando le pasó por al lado a 150 kilómetros por hora.

Cómo podía imaginarlo? Sólo fue un pucho más, de los tantos en el día, que ya había terminado de fumar.

Demasiado trabajo aplastarlo en el cenicero de su 4 x 4!

Que cuando lo tiró por la ventanilla no estaba ni apagado? Obvio! Y eso qué? 

Él no tenía la culpa de que el viento ahí cambiara en un instante! 

O de que la estepa pudiera empezar a arder, con los altísimos grados de aquel bochornoso día.

Lo vio por el retrovisor, pero no estaba acostumbrado a resolver ese tipo de problemas.

"Siempre hay gente para ello", pensó. 

Seguro que con un par de baldes de agua, lo apagaban y a otra cosa!

No sería  la primera "fogatita" que habrían visto esos Mapuches!

Sumaron veinticinco las víctimas fatales. 

Bomberos Voluntarios atrapados por las llamas, cuando ni siquiera eran expertos, ni siquiera eran adultos. 

Barrieron las laderas y encontraron a los pobres. 

Quien los mandó también subestimó la situación. 

O era algún otro inconsciente!

Así que no fue el único responsable. 

Pero solamente a él  lo habían metido preso.

En fin , por lo menos tenía puchos! 

Hacían más llevadera la frialdad de aquella celda.

Que no previó la situación? Obvio! Y eso qué? 

Si el chico le gritó en Mapudungun, cómo iba a saber que hablaría en Español? 

Tarde supo comprender que se trataba de un indio, no de un tonto. 

Se hizo entender con la policía, y describió la camioneta con lujo de detalles! 

A él lo acorralaron en los Andes, cruzando la frontera.

- “Kutral” es “fuego” aquí en el Sur, le dijo el Juez al imponerle la sentencia.

 Eso sí ya lo sabía, lo había visto en el espejo.


*---Gora

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